¿Cómo se hacía esto?

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Recomendaciones para un inicio de curso tranquilo y con confianza.

Se acaba el mes de agosto, y aunque los alumnos empiecen sus clases en torno al 9 de septiembre, a sus padres y madres se les acaban ya las vacaciones. Es curioso que el sistema educativo contemple casi un centenar de días no lectivos, mientras que la media de vacaciones laborales (en el mejor de los casos) está en torno a los 20-25 días anuales. Pero esto es harina de otro costal.

El caso es que los estudiantes terminaron sus clases el día 21 de junio, y habrán pasado 80 días sin haber tenido la obligación de hacer un problema, una redacción, leer un capítulo de un libro o hacer una ecuación. Es cierto que muchos padres insisten en que sus hijos hagan cuadernos de vacaciones, lean o hagan actividades educativas de algún tipo, pero no nos engañemos: cuesta mucho obligarles a todo esto cuando las notas han sido razonables, el calor hace que quieran ir a la piscina o cuando están a cargo de los abuelos.

Por todo ello, casi siempre el curso nuevo se convierte en un inicio desde cero. Aunque haya dos días de “adaptación”, en los que estamos más preocupados por los nuevos profesores y los compañeros , por cómo han cambiado nuestros amigos y por intercambiar experiencias con ellos, al “meternos en faena” las cosas se ponen duras. Abrimos el libro de, por ejemplo, Mates, y lo primero que nos viene a la cabeza es el famoso “¿cómo se hacía esto?”. No costará mucho retomar el hilo donde lo dejamos hace ochenta días, pero ¿y si pudiéramos evitar esta situación?

La frase que me he marcado como guía en la Academia para este nuevo curso es una de un empresario y conferencista estadounidense, Robert Kiyosaki: La confianza viene de la formación y la disciplina. Y es que, ¿cuántas veces hemos suspendido un examen por falta de confianza en nosotros mismos? Cientos. La confianza puede ser contraproducente si se siente en exceso, es cierto. Aquí hablamos de una confianza justificada, basada en un trabajo real. Y para alcanzar esta confianza incluso antes de que empiece el curso, sólo hay que seguir dos vías: la disciplina y la formación. En la práctica, estas metas se pueden alcanzar siguiendo unas breves pautas:

  1. Retomar la disciplina de los horarios y las comidas. En verano nos hemos acostado y levantado tarde, hemos dormido la siesta, hemos comido a diferentes horas. Es necesario que los alumnos retomen antes del inicio de clases un horario disciplinado de sueño y comidas, para que no noten la primera semana de clases el cansancio propio de un cambio de rutina demasiado drástico. Es igual de importante reajustar la dieta: después de tantos helados y chucherías, bajar el nivel de azúcar en sangre nos ayudará a descansar mejor y, por tanto, a estar más receptivos a las novedades que el curso contenga.
  2. Iniciar la desconexión del móvil. En la piscina, en el pueblo, en la playa… En todas partes hemos estado con los colegas subiendo fotos a Instagram y cotilleando los perfiles de los demás, además de la música que hemos puesto en el móvil a todo trapo y la cantidad de información que hemos buscado en verano. Durante el curso habrá horas en las que no podamos ni debamos mirar el móvil. Si ahora, antes de que empiece el colegio, mantenemos el teléfono lejos unas horas al día, más tarde no nos costará dejarlo en la mochila, ni notaremos esa ansiedad que produce el saber que lo tienes en el bolsillo, pero no puedes mirarlo.
  3. Echar un vistazo a los libros del año pasado… y de este. Tratemos de empezar con buen pie el nuevo curso, intentemos recordar lo mejor posible los contenidos del año pasado. Es el punto más fácil de los tres, pues sólo tenemos que hojear y ojear los libros del año pasado, y tratar de hacer alguna de las actividades que contengan. Si lo hacemos bien, empezaremos las clases con confianza, y ya sabemos lo que dicen de las cosas que bien empiezan.

Desde la Academia, además de recomendaros encarecidamente que sigáis estas pautas, ponemos a vuestra disposición un taller de preparación para el nuevo curso, por si por vuestra cuesta se os hace muy cuesta arriba eso de hojear los libros pasados y nuevos. Por último, esperamos que hayáis pasado un verano estupendo y que el curso que entra sea todavía mejor.

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