¿Qué significa ICV?

ICV son las siglas de la abuela de mi abuela, Isabel Cordón Vieco (sí, con C). Nació en Madrid en 1879, hija de Eusebio (herrero y creador de la verja de la Iglesia de San Francisco el Grande de Madrid) y Nieves.

No quiso estudiar, y se escapaba del colegio para hacer lo que más le gustaba: coser. Con 11 años pidió trabajo en la mejor chalequería de Madrid, Casa Peñalver, sita en la Carrera de San Jerónimo; la pusieron a prueba: le dijeron que hiciera medio chaleco. Al día siguiente, llevó la prenda y le dijeron que hiciera el otro medio. Me cuenta mi abuela que lo hizo de tal manera que las dos mitades casaban a la perfección, ojales y rayas incluidos.

Aprendió el oficio tan joven que quiso montar su propia sastrería, que durante muchos años estuvo en la Calle Mayor 80. Se casó con Manuel Rico a los 19 años y fue madre de cinco hijos, aunque dos de ellos no vivieron. Dice mi abuela que con 90 años todavía se acordaba de “su Angelito”, que falleció con 9 meses.

Enviudó a los 48 años, “quedando a cargo” (entonces se decía así, aunque creo que nunca necesitó ayuda de nadie) de su hija Isabel. Cuando esta falleció de cáncer, en 1962, se fue Isabel Cordón a vivir con su hijo mayor, Luis Rico, padre de mi abuela, a la calle Fuencarral 26. Mi bisabuelo fue un hombre que, sin duda, merece un capítulo aparte.

Cuenta mi abuela que siendo muy mayor, Isabel Cordón seguía teniendo la vitalidad de una mujer joven, andando por las calles del Barrio de las Letras para ir a la Iglesia de Jesús de Medinaceli con un garbo impropio de su edad. Falleció en 1968.

Sobre todo, Isabel Cordón fue una mujer de ejemplo: emprendedora, vital, no dejó de lado su taller ni a su familia. Sirva este negocio para rendirle homenaje a ella, a su hijo Luis, a mi abuela (mi Yaya) y a mi madre. Porque estoy muy orgullosa y muy agradecida por la familia que tengo.

Belén Moreno

Abril de 2016